jueves, 26 de abril de 2012

Respeto

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi niñez es con mi padre leyéndome un libro sobre valores, era un libro que él había usado en su época escolar y diligentemente en sus ratos, conmigo y mi hermano, compartía su lectura y enseñanzas. Uno de los valores que mi padre enfatizaba era el respeto. Cuando empecé a asistir a la escuela primaria, tuve un profesor que a diario nos inculcaba el concepto de respeto. Nos hablaba de maneras prácticas con las que debíamos mostrar respeto, en especial a las damas y personas mayores. Por ejemplo, nos enseñaba entre otras cosas a ceder el paso a las damas y ancianos, a cederles el asiento cuando usábamos el transporte público, nunca dirigirnos hacia ellos por su primer nombre, siempre teníamos que dirigirnos con un señor o señora (nos lo inculcó tanto que hay personas que me piden que los llame por su primer nombre y no me es posible hacerlo sin sentir que es una falta de respeto). A nuestros padres siempre teníamos que hablarles de usted nunca de tú, entre otras muchas otras normas. Estuve pensando sobre esto a raíz de que hace unos días viajando en el sistema de transporte público de Lima, en una de las paradas subió un anciano y ningún estudiante se levantó para cederle el asiento, y cuando lo llamé para cederle el asiento varios de ellos me miraron como si hubiese hecho algo malo o por lo menos tonto.

El Diccionario de la Real Academia Española dice bajo Respeto;  (Del lat. respectus, atención, consideración).  Veneración, acatamiento que se hace a alguien.  Miramiento, consideración, deferencia.

Lo que dice la Biblia sobre este tema es claro. Si analizamos bien los Diez Mandamientos, la norma que rige nuestra vida cristiana es un decálogo para mostrar respeto. Los cuatro primeros mandamientos nos enseñan a mostrar respeto por Dios, por Su majestad, Su poder, Su nombre (Éxodo 20:1-11; Deuteronomio 5:6-15). Los otros seis nos enseñan a mostrar respeto por nuestro prójimo, su autoridad (nuestros padres), su vida, su propiedad, su cónyuge, su reputación (Éxodo 20:12-17; Deuteronomio 5:16-21).

También tenemos instrucciones específicas sobre mostrar respeto por los ancianos, algo que la sociedad en su mayoría no hace. Para Dios es muy importante que honremos y respetemos a los ancianos.

Levíticos 19:32  Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.

En la Biblia encontramos una historia de falta de respeto que terminó trágicamente. Esta historia nos muestra lo grave que es para Dios la falta de respeto.

 2Reyes 2:23-24 Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!  mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
Estos muchachos se estaban burlando de Eliseo, tal vez pensaron que era gracioso insultar y faltar el respeto a una persona mayor, pero para Dios nos fue nada gracioso.

Dios espera que respetemos y nos sometamos a la autoridad. La única excepción es cuando esta autoridad nos quiera obligar a ir en contra de la voluntad de Dios.

Éxodo 22:28 No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

 Hechos 23:1-5 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.
Hechos 5:28-29 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Romanos 13:1, 7 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Dios espera que todos nosotros nos tratemos con respeto. El afecto, el cariño, la confianza y la familiaridad no debe ser justificación para faltarle el respeto a alguien. La autoridad que tengamos no debe ser una razón para tratar a alguien faltándole el respeto.

1Timoteo 5:1-2 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

Efesios 6:1-9 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.  Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

El respeto es un valor muy importante para nuestra convivencia en familia y en sociedad. Es indispensable para vivir en paz, armonía y unidad con Dios y el hombre. A medida que en el mundo se relaja y hasta se pierde, nosotros en nuestra casa debemos recobrarlo. Debemos enseñar a nuestros hijos lo importante que es el respeto a Dios y nuestro prójimo. Esta enseñanza debe darse desde sus primeros años de vida y la mejor forma de hacerlo es que ellos sean testigos de nuestra conducta respetuosa hacia Dios y hacia nuestro prójimo, incluidos ellos. Recordemos lo que la Biblia dice con respecto a la educación de nuestros hijos:

Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

2 comentarios:

  1. muy buena reflexión, me fue de mucha ayuda hno. Dios le bendice

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