sábado, 13 de octubre de 2012

La Luz al Final del Túnel

Hace unos días conversaba con un amigo querido sobre algunos problemas en su vida y que lo habían llevado a considerar la muerte como la única salida. Como es obvio le comenté que esa no era la solución a ningún problema y procedimos a conversar sobre las razones de mi posición sobre el tema.

¿Cuántas veces nos hemos sentido abrumados por los problemas que enfrentamos? ¿Cuántas veces hemos sentido que no hay solución a nuestros problemas? Quizás hemos sufrido alguna perdida, hemos sufrido una traición, un abandono, quizás nos hemos involucrado en compromisos económicos que no podemos cumplir. Sea cual fuera nuestra situación “complicada”, hay cosas que tenemos que tener en cuenta.
1.     Sáquelo de usted.

Algo que es necesario, es sacarlo de nosotros. Háblelo con alguien de su total confianza y que sea muy discreto. Algunas veces la situación es tan difícil que no será posible hablarlo con otra persona. Llévelo a Dios.

Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,  y yo os haré descansar.”

Llevemos la situación a Dios en ayuno y oración y él nos dará la paz que necesitamos. Por medio del Espíritu Santo, él puede tocar nuestra mente con esa paz que necesitamos para poder ver la luz al final del túnel.

Filipenses 4:6-7 “Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias. Y la paz de Dios,  que sobrepasa todo entendimiento,  guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

 
Algo que también sugeriría es escribir en un diario personal sobre como nos sentimos, eso también ayuda a sacarlo de nosotros. A veces cuando leo mi diario de momentos difíciles como lo he llamado, veo que lo que en su momento me parecían montañas difíciles de superar no eran más que pequeños obstáculos puestos en mi camino para mi crecimiento.

 2.     Recurra a los que lo aman.

Siempre hay alguien que nos ama. Amigos, familiares, nuestros padres, nuestros hermanos en la fe, nuestro pastorJ. Siempre hay personas que se interesan de verdad por nosotros. Hagamos el esfuerzo por visitarlos, tal vez no hablemos de nuestros problemas, pero el hecho de tener un contacto con ellos es de gran ayuda.

Tal vez estamos en un punto tan difícil que pensamos que nadie nos ama, recordemos que Dios nos ama profundamente y que Él está en control de la situación.

Isaías 49:15  "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!”

 
3.   Aprendamos aceptación.


Tenemos que aprender que en la vida surgirán situaciones que no podremos cambiar. Si queremos seguir los principios cristianos, vivir por ellos, algunas veces tendremos que hacer sacrificios, sufrir perdidas y resignarnos frente a ello.


Lucas 14:27 “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí,  no puede ser mi discípulo.”

Filipenses 3:7-8 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia,  las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.  Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo”

Filipenses 4:11-13 “No lo digo porque tenga escasez,  pues he aprendido a contentarme,  cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia;  en todo y por todo estoy enseñado,  así para estar saciado como para tener hambre,  así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

 
Lo que la Biblia dice es que en nuestra vida cristiana vamos a tener dificultades, “Confirmando los ánimos de los discípulos,  exhortándolos a que permanecieran en la fe y diciéndoles: "Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios"(Hechos 14:22). Tomar nuestra vida no es la solución, la muerte no es nuestro amigo, es nuestro enemigo: 1 Corintios 15:26 “Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”  Lo que tenemos que hacer es llevar nuestras ansiedades a Dios, ya que Él nos oye, nos ama y nos da la fortaleza, resignación y visión para aceptar las cosas que no podemos evitar o cambiar. Él nos puede y ofrece dar la capacidad de ver la luz al final del túnel.


 

 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Se Necesita Líderes...


Muchas veces oímos las frases “necesitamos líderes”, “tenemos una crisis de liderazgo”,  “preparemos a los jóvenes para ser los lideres del mañana”. Pero, ¿Cómo podremos preparar esos lideres que tanto necesitamos si no entendemos bien lo elemental del liderazgo, si no entendemos con claridad lo que es un líder y lo que se espera de él? Se habla mucho de lideres, liderazgo y estrategias del mismo en nuestra sociedad, hay muchos libros dedicados al tema; haciendo una búsqueda en Amazon, lugar de venta de libros en Internet vemos que bajo liderazgo encontramos 75,584 títulos; 587 nuevos libros sobre el tema salieron en los últimos 30 días, 1712 nuevos libros en los últimos 90 y nos dice que en los próximos días aparecerán 378 nuevos títulos sobre el tema.  Entonces, habiendo tanta información sobre el tema, ¿Por qué tenemos una crisis de liderazgo en la sociedad? La razón es que la gran mayoría de estos libros son escritos desde la perspectiva del mundo, como lo manifestó Jesucristo, y no desde la de Dios. Marcos 10:42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

En el mundo el liderazgo se ve como un fin en sí mismo. Poder, autoridad, prestigio, privilegios y prosperidad material son cosas que se asocian con ser un líder, y lograr todo eso es lo que mueve a las personas a buscar posiciones de liderazgo. Una vez conseguido se tiene que asegurar esa posición y generalmente se logra sometiendo a las personas bajo su autoridad mediante cualquier medio, aun mediante amenazas. Esto resultará en que las personas bajo su liderazgo no crezcan, vivan en constante temor y sufrimiento.

                                                  
En la Biblia tenemos un ejemplo de esto en la respuesta que dio Roboam al pueblo de Israel cuando vinieron con una petición, la historia la encontramos en 2Cronicas 10:1,3-5, 10-11 Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se había reunido todo Israel para hacerlo rey. 3 Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: 4  Tu padre agravó nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos. 5  Y él les dijo: Volved a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue. 10  Entonces los jóvenes que se habían criado con él, le contestaron: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminuye nuestra carga. Así les dirás: Mi dedo más pequeño es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Así que, si mi padre os cargó de yugo pesado, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones.

 Amenaza, oprime, enseñoréate, ejerce tu autoridad, haz saber quien está en control. La filosofía de liderazgo del mundo.

Lo que dice la Biblia sobre liderazgo es diametralmente opuesta a la filosofía del mundo. Es más, Jesucristo nos enseña que lo que el mundo enseña y practica sobre el tema es totalmente opuesto a lo que él espera de un líder. Según Dios un líder es:

a.     Un siervo.

Marcos 10:43-45 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 44 y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.



Jesucristo nos enseña que un líder tiene autoridad, y que esa autoridad debe ser usada para servir, ayudar, edificar.

Él, el líder perfecto, nos lo enseñó con su ejemplo. Un verdadero líder no niega su autoridad, la ejerce de manera apropiada. No está a cada momento hablando de su autoridad, eso solo muestra inseguridad. No anda exigiendo respeto, inspira respeto por su forma de servir. Juan 13:13-15 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.


b.     Amable.

 Un verdadero líder dirige con amabilidad, trata bien a las personas que está sirviendo, trata a los que dirige de la forma en que él quiere ser tratado. Ese es un principio básico del cristianismo. Mateo 7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Aún en los momentos en que un líder tenga que corregir alguna situación, o se encuentre en desacuerdo con algo o alguien debe ser amable. El que alguien cometa un error, o no esté de acuerdo con nosotros no nos libera de la responsabilidad que tenemos de ser respetuosos y amables con las personas que estamos sirviendo y en realidad con todo ser humano. 1Timoteo 5:1-2 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;  a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

Los fundamentos del liderazgo, servicio y amabilidad lo vemos registrado en el consejo que le dieron los ancianos que habían gobernado junto al padre de Roboam, Salomón y que lamentablemente él dejó de lado. 2Crónicas 10:7  Y ellos le contestaron diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán siempre.



¿Cuál es nuestra forma de liderazgo? ¿La de Jesucristo o la de Roboam? ¿La de Dios o la del mundo?

Hay una forma de medir cuan bien estamos dirigiendo, la encontramos en Proverbios 29:2  Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.

Mire a las personas que usted tiene la oportunidad de servir, ya sea en su familia como esposo, padre o madre, su trabajo, su comunidad, su congregación. ¿Son felices? ¿Están alegres? ¿Están creciendo? Ese es el resultado que surge del liderazgo según el estilo de Dios

¿Necesitamos líderes para el mañana? Sí. Pero no solo lideres, sino asegurarnos que sean líderes al estilo de Dios. Debemos en nuestra casa, a muy temprana edad estar inculcando en nuestros niños y jóvenes el concepto de servicio y amabilidad. Ellos no necesitan libros de liderazgo, ellos necesitan nuestro ejemplo. Nosotros, los adultos tenemos que estar enseñándoles con nuestras acciones lo que es verdadero liderazgo. La forma más efectiva de enseñanza es el ejemplo y Jesucristo lo dejó muy claro cuando después de haber lavado los pies de sus discípulos dijo: Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” (Juan 13:35)

jueves, 26 de abril de 2012

Respeto

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi niñez es con mi padre leyéndome un libro sobre valores, era un libro que él había usado en su época escolar y diligentemente en sus ratos, conmigo y mi hermano, compartía su lectura y enseñanzas. Uno de los valores que mi padre enfatizaba era el respeto. Cuando empecé a asistir a la escuela primaria, tuve un profesor que a diario nos inculcaba el concepto de respeto. Nos hablaba de maneras prácticas con las que debíamos mostrar respeto, en especial a las damas y personas mayores. Por ejemplo, nos enseñaba entre otras cosas a ceder el paso a las damas y ancianos, a cederles el asiento cuando usábamos el transporte público, nunca dirigirnos hacia ellos por su primer nombre, siempre teníamos que dirigirnos con un señor o señora (nos lo inculcó tanto que hay personas que me piden que los llame por su primer nombre y no me es posible hacerlo sin sentir que es una falta de respeto). A nuestros padres siempre teníamos que hablarles de usted nunca de tú, entre otras muchas otras normas. Estuve pensando sobre esto a raíz de que hace unos días viajando en el sistema de transporte público de Lima, en una de las paradas subió un anciano y ningún estudiante se levantó para cederle el asiento, y cuando lo llamé para cederle el asiento varios de ellos me miraron como si hubiese hecho algo malo o por lo menos tonto.

El Diccionario de la Real Academia Española dice bajo Respeto;  (Del lat. respectus, atención, consideración).  Veneración, acatamiento que se hace a alguien.  Miramiento, consideración, deferencia.

Lo que dice la Biblia sobre este tema es claro. Si analizamos bien los Diez Mandamientos, la norma que rige nuestra vida cristiana es un decálogo para mostrar respeto. Los cuatro primeros mandamientos nos enseñan a mostrar respeto por Dios, por Su majestad, Su poder, Su nombre (Éxodo 20:1-11; Deuteronomio 5:6-15). Los otros seis nos enseñan a mostrar respeto por nuestro prójimo, su autoridad (nuestros padres), su vida, su propiedad, su cónyuge, su reputación (Éxodo 20:12-17; Deuteronomio 5:16-21).

También tenemos instrucciones específicas sobre mostrar respeto por los ancianos, algo que la sociedad en su mayoría no hace. Para Dios es muy importante que honremos y respetemos a los ancianos.

Levíticos 19:32  Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.

En la Biblia encontramos una historia de falta de respeto que terminó trágicamente. Esta historia nos muestra lo grave que es para Dios la falta de respeto.

 2Reyes 2:23-24 Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube!  mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
Estos muchachos se estaban burlando de Eliseo, tal vez pensaron que era gracioso insultar y faltar el respeto a una persona mayor, pero para Dios nos fue nada gracioso.

Dios espera que respetemos y nos sometamos a la autoridad. La única excepción es cuando esta autoridad nos quiera obligar a ir en contra de la voluntad de Dios.

Éxodo 22:28 No injuriarás a los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

 Hechos 23:1-5 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.
Hechos 5:28-29 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Romanos 13:1, 7 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Dios espera que todos nosotros nos tratemos con respeto. El afecto, el cariño, la confianza y la familiaridad no debe ser justificación para faltarle el respeto a alguien. La autoridad que tengamos no debe ser una razón para tratar a alguien faltándole el respeto.

1Timoteo 5:1-2 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

Efesios 6:1-9 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.  Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

El respeto es un valor muy importante para nuestra convivencia en familia y en sociedad. Es indispensable para vivir en paz, armonía y unidad con Dios y el hombre. A medida que en el mundo se relaja y hasta se pierde, nosotros en nuestra casa debemos recobrarlo. Debemos enseñar a nuestros hijos lo importante que es el respeto a Dios y nuestro prójimo. Esta enseñanza debe darse desde sus primeros años de vida y la mejor forma de hacerlo es que ellos sean testigos de nuestra conducta respetuosa hacia Dios y hacia nuestro prójimo, incluidos ellos. Recordemos lo que la Biblia dice con respecto a la educación de nuestros hijos:

Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

lunes, 22 de agosto de 2011

Caminante III

Ayer salí a caminar una vez más con otras tres personas y fue una caminata difícil. Salimos muy temprano hacia un lugar que en esta temporada del año nos regala unas vistas impresionantes. En medio del desierto de la costa peruana surge este paisaje llenó de flores, vegetación y fauna silvestre. Hace unas semanas estuvimos allí y fue una caminata fácil debido a que la humedad y neblina de la costa no habían completado esta transformación en el terreno. Pero la historia fue muy diferente ayer. Todo estaba verde, había una densa neblina y los senderos estaban con mucho lodo y se hacía muy difícil el caminar por ellos.
Añadido a lo difícil del camino se sumó el que algunos no tenían la ropa ni el calzado apropiados para realizar esta travesía. Es más, aun los que teníamos zapatos y ropa que nos daba cierta confianza para caminar por ese terreno fangoso sufrimos caídas. Imagínense como estaban nuestros compañeros con zapatos sin la base para adherirse firmemente en medio del lodo. Se pasaron casi toda la ruta patinando y tratando de mantener el cuerpo en equilibrio, cosa que en muchos tramos no lograron sufriendo caídas que gracias a Dios no tuvieron consecuencias graves. Aparte de algunos raspones y moretones todos terminamos el circuito contentos y con anécdotas para compartir durante el almuerzo.
Dos cosas importantes que Dios nos dice en su palabra en relación a nuestra caminata hacia su Reino. En primer lugar es que necesitamos estar vestidos de ropa apropiada. En muchos pasajes de las Sagradas Escrituras se nos menciona lo importante que es nuestra indumentaria para poder avanzar en todo tipo de terreno, especialmente cuando este se ponga difícil.
Efesios 6:13-17 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”

Colosenses 3:12, 14. “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia  Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.”

Lo segundo que vemos en la Biblia con respecto a nuestra peregrinar hacia el Reino de Dios es que debemos llevar solo lo necesario. Cuando realizamos nuestras caminatas llevamos cada uno de nosotros una botella de agua, alguna fruta, unos “walkie talkies”, y un pequeño bolso con medicina para limpiar heridas y vendas. Siempre evitamos llevar algo que no sea indispensable y que nos haga más pesada la travesía.

Dios en su palabra nos exhorta a deshacernos de cosas que estorbaran nuestro caminar, de peso innecesario. ¿Qué peso extra todavía estamos cargando?

Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.”

Ayer algunos de nosotros aprendimos la lección, caímos, nos golpeamos, pero seguramente estaremos con ropa más apropiada para nuestra próxima caminata.
Más importante, quiera Dios que nunca olvidemos las lecciones espirituales que podemos sacar de esas duras caídas; que para terminar la carrera a la que Dios nos ha llamado, la travesía más importante, de la que depende nuestra vida eterna necesitamos:



1.       La vestidura apropiada.

2.       Despojarnos de todo peso extra que dificulte nuestro andar.

3.       Servirnos de los guías. Nunca apartar nuestra vista de Jesucristo, nuestro guía perfecto.

4.      Consultar constantemente nuestra brújula espiritual para mantenernos dentro del camino, la Biblia.

martes, 26 de julio de 2011

Caminante II

Estamos conversando entre algunos amigos para realizar una caminata por la Cordillera Blanca en los Andes Peruanos, es una caminata que nos debe tomar aproximadamente 4 o 5 días. Esta es una zona desconocida para nosotros, así que algo que es de imperiosa necesidad es conseguir un guía que conozca la zona y pueda dirigirnos  a lo largo de esta empresa. Necesitamos alguien que nos muestre el camino, alguien que ya haya hecho esta ruta antes, y mejor si es que la ha hecho varias veces.

En nuestra caminata hacia el reino de Dios es de vital importancia el uso de guías, los cuales nos orientaran, nos señalaran, nos mostraran el camino a seguir.
¿Quiénes son esos guías? Lo que dice la Biblia es que esos guías los podemos encontrar en sus páginas. Hombres y mujeres que ya hicieron el camino, que nos muestran que sí es posible hacerlo, que nos señalan hacia donde caminar, que con su ejemplo nos dan dirección.

1.      Los hombres de fe del Antiguo Testamento.
En el libro de Hebreos, en todo el capítulo 11 encontramos una lista de guías. Hombres y mujeres de fe que ya hicieron el camino, que lo terminaron y que Dios inspiró se registre la historia de su andar, con sus errores y aciertos, sus derrotas y victorias para nuestro beneficio. “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” (1Corintios 10:11).

Santiago 5:10Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.”

2.     Los hombres de fe del Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento, en el libro de los Hechos, se nos narra la historia del comienzo de la Iglesia fundada por Jesucristo. Vemos ejemplos como el de Pedro, Felipe, Esteban, Bernabé, Pablo, entre otros individuos que a pesar de sus debilidades siguieron caminando y venciendo  hasta llegar a la meta. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” (2Timoteo 4:6-8)

3.     El ministerio que estableció Jesucristo.

Dios establece el ministerio, entre otras razones para ser guías en nuestro caminar cristiano. Dios coloca una tremenda responsabilidad sobre las espaldas de los llamados al servicio ministerial. El ministerio debe guiar, dar dirección, principalmente con el ejemplo. Debe mostrar el camino andando en él. Debe caminar adelante mostrando la ruta.Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” (Filipenses 3:17)

1Pedro 5:2-3Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.”

Tito 2:6-7Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad

1Timoteo 4:12Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

Hebreos 13:7Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.”

      4.     Personas en las congregaciones que han estado caminando fielmente mucho antes que nosotros.

En las congregaciones tenemos personas que han estado en la ruta al Reino de Dios por mucho más tiempo que nosotros. En mi congregación, por ejemplo, hay personas que ya estaban andando este camino cuando yo todavía era un niño. Son un recurso valioso para los que venimos atrás. ¿Por qué no echar mano de sus consejos, de su experiencia? Es más, lo que dice la Biblia es que ellos tienen la responsabilidad de transmitirnos la experiencia ganada a lo largo de su andar.

Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:2-5)

5.     Jesucristo Nuestro Guía Perfecto.

Jesucristo es nuestro guía perfecto. Él se despojó de su gloria, se hizo hombre y nos mostró el camino. Él es el guía a quien debemos seguir por sobre todas las cosas. Nunca debemos permitirnos apartar nuestra vista de ese guía perfecto, es la forma de asegurarnos de no perdernos en el camino, es lo que nos garantizará llegar a nuestro destino final.

Si sufrimos en nuestro caminar, recordemos quien sufrió más y de manera totalmente injusta. “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1Pedro 2:21)

Cuando en nuestro andar sintamos que somos maltratados, no quitemos nuestra vista de quien fue maltratado mucho más que cualquiera de nosotros y nunca se quejó. “El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:22-23)

Sí, lo que dice la Biblia es que tenemos alrededor de nosotros una gran cantidad de guías, de ejemplos a los que podemos recurrir como ayuda en nuestra caminata hacia el Reino de Dios, pero lo que nos garantizará el culminar con éxito esta ruta es nunca quitar la vista de nuestro guía perfecto y seguir sus pisadas lo más cerca que podamos.
 
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:2)

viernes, 15 de julio de 2011

Caminante I

Hace unos años conocí a un hombre que trabajó como guardabosque en medio de la selva virgen. Cuando aceptó el trabajo le dieron instrucciones precisas de cuáles eran sus responsabilidades y le advirtieron de los peligros que estaría enfrentando. A él se le iba a colocar en una torre alta de vigilancia, se le iba a proveer de una radio para su comunicación (algo que tenía que realizar diariamente), se le iba a llevar provisiones una vez al mes y bajo ninguna circunstancia debía internarse dentro de la espesa vegetación de la selva. Según su relato, una de las experiencias más aterradoras que vivió fue justamente cuando pasó por alto esta última advertencia, nos contó que un día pensó que quería ver un poco más allá del campamento y se internó en la selva, nos describió esa sensación aterradora de darse cuenta que uno está perdido y sin manera de orientarse y regresar a su lugar de seguridad. Después de caminar por un par de horas decidió volver al campamento y pensó que sería fácil pero se dio cuenta después de caminar por varias horas que estaba caminando en círculos y estaba llegando la noche. Como pudo pasó la noche y al día siguiente siguió caminando, afortunadamente para él, al no responder al llamado diario sus superiores enviaron al helicóptero para ver qué había sucedido y se pudo orientar por el sonido del aparato y se dio cuenta que siempre había estado muy cerca del campamento, pero al no tener un punto de referencia o un instrumento para orientarse no podía retornar a su puesto de vigilancia.

Me gusta caminar, ir por rutas conocidas principalmente, pero a veces aventurarme un poco a rutas que nunca he hecho. Algo que sí se me quedó de la historia que nos contó este hombre es a nunca dejar atrás mi brújula. Ese pequeño instrumento que lo tengo por ya casi 20 años y que me acompaña en mis caminatas. No me gustaría sentir esa sensación atemorizante que debe ser el sentirse perdido.
Haciendo un  paralelo con el aspecto espiritual, lo que dice la Biblia es que el cristianismo es un camino. “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas” (Hechos 24:14)  Un camino angosto. (Mateo 7:13-14).  Algunas veces nos vamos a sentir desorientados, tal vez perdidos, quizás atemorizados, pero Dios nos ha provisto de una brújula espiritual para ubicarnos, para orientarnos, para hallar el camino; esa brújula espiritual es la Biblia.

La Biblia es la herramienta que necesitamos usar para orientarnos cuando nos encontramos en una bifurcación en la ruta. La Palabra de Dios es lo que necesitamos en medio de la densa oscuridad espiritual que nos rodea.  Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105)

Una brújula no tiene valor si no la sabemos usar, leer. La Biblia, nuestra brújula espiritual, no tendrá mucho valor si es que no estamos aprendiendo a usarla para orientarnos y tomar decisiones que nos mantengan dentro del camino correcto. Salmos 119:101De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra.”  Salmos 119:133Ordena mis pasos con tu palabra y ninguna maldad se enseñoree de mí.”

Santiago 1:25Pero el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad, y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra,  este será bienaventurado en lo que hace.”

Queridos jóvenes, mientras más temprano aprendamos a usar de manera eficaz esta imprescindible herramienta que Dios pone en nuestras manos, más vamos a disfrutar de los beneficios de una vida con dirección y propósito muy claros.  “¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra! Con todo mi corazón te he buscado;  no me dejes desviarme tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos,  para no pecar contra ti. ¡Bendito tú,  Jehová! ¡Enséñame tus estatutos!” (Salmos 119:9-12)

 “¡Cuánto amo yo tu Ley!  ¡Todo el día es ella mi meditación! Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,  porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido,  porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido,  porque he guardado tus mandamientos.” (Salmos 119:97-100)

En nuestra brújula espiritual, en el libro de Eclesiastés hay una sección dirigida a los jóvenes, en ella se alienta a los jóvenes a buscar a Dios temprano, a considerar, en medio del ímpetu y energía propios de la juventud, que el propósito de nuestra vida es desarrollar una relación con Dios por medio de la observancia de sus mandamientos.

Alégrate,  joven,  en tu juventud,  y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia.  Anda según los caminos de tu corazón y la vista de tus ojos,  pero recuerda que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: "No tengo en ellos contentamiento"…El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos,  porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio,  juntamente con toda cosa oculta,  sea buena o sea mala.” (Eclesiastés 11:9; 12:1, 13-14)

Una de las funciones más útiles de esta brújula es el de mostrar cual es nuestra posición. Eso lo sabemos porque esta herramienta siempre señala hacia el norte. Entendiendo esto podemos saber nuestra ubicación real, podemos usar esta herramienta para examinar en donde nos encontramos en cualquier momento, y si es que necesitamos modificar nuestro rumbo para llegar a nuestro destino final. La Biblia siempre nos señala hacia el Reino de Dios, nuestro norte, y debemos estar leyéndola constantemente para saber si nos hemos salido del rumbo y que modificaciones necesitamos hacer para volver al mismo. es algo que siempre debemos estar haciendo para asegurarnos de llegar a nuestro destino final, el Reino de Dios.

Examinaos a vosotros mismos,  para ver si estáis en la fe;  probaos a vosotros mismos.  ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis que Jesucristo está en vosotros?  ¡A menos que estéis reprobados!” (2Corintios 13:5)

La Palabra de Dios es esa medida mediante la cual nos debemos examinar a nosotros mismos.

La palabra de Dios es viva,  eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu,  las coyunturas y los tuétanos,  y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;  antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4:12-13)

El usar esta brújula espiritual nos asegurará el no perdernos en el camino hacia nuestro destino, el Reino de Dios, la salvación.

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste,  sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras,  las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil  para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios  sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra.” (2Timoteo 3:14-17)